Esperan una oportunidad que llegue en forma de trabajo en la vendimia, pero mientras llega y, ante la falta de recursos para buscar un alojamiento digno, han ocupado viviendas a medio construir, granjas abandonadas y los bancos de una de las principales avenidas de Cariñena. La situación se repite año tras año. Y, en esta ocasión, han sido más de un centenar de subsaharianos, llegados principalmente de Mali, los que han ocupado estos lugares. La mayoría de ellos aún no han sido contratados ni una jornada.