Retos pendientes de la campaña agrícola en Aragón
Para UGT Aragón, los cuatro retos fundamentales de la Campaña Agrícola en Aragón son: dignificar las condiciones laborales y extender una red de contratación ordenada, completar una red de alojamientos, consolidar el trabajo en red en las diferentes zonas agrícolas durante todo el año y reforzar las medidas sociales de apoyo al temporero sin trabajo. Vamos a profundizar más extensamente en estos ámbitos:
Dignificar las condiciones laborales y extender una red de contratación ordenada.
Los datos de alta en Seguridad Social demuestran que si hay mano de obra legal se consolida la voluntad del empresario de mantener contratado el trabajador. Por ello, hay que extender las herramientas que faciliten la llegada ordenada de trabajadores. En esta situación de crisis no faltan trabajadores, pero es necesario extender una red de bolsas de trabajo intercoordinadas entre ellas y con la implicación de los Servicios Públicos de Empleo, para que cuando se recupere la situación económica proporcione a temporeros y empresarios un instrumento de gestión de la oferta y la demanda de mano de obra, además del cumplimiento de los trámites administrativos y de altas en la Seguridad Social.
Pero no sólo eso. Durante la presente campaña persistieron la contratación irregular, los problemas de pagos de bajos salarios y de alojamientos, la ausencia de pago de horas extras e incluso la existencia de salarios por debajo de convenio. Para erradicar estas prácticas es necesario informar y sensibilizar al tejido empresarial, pero también reforzar e intensificar la presencia de la Inspección de Trabajo. Durante el proceso de normalización de la campaña agrícola a través del trabajo en red en las comarcas con presencia de temporeros, se observa una escasa implicación de las organizaciones de agricultores. Sus aportaciones y esfuerzos los consideramos fundamentales para el éxito de este proceso, y por ello vamos a exigir su implicación en la planificación de la próxima campaña.
Finalmente, es necesario culminar la definitiva integración del Régimen Especial Agrario en el Régimen General.
Completar una adecuada red de alojamientos.
Otro de los puntales necesarios para una definitiva normalización de la campaña agrícola es la existencia de una red de alojamientos. Gracias a las ayudas del Gobierno de Aragón, desde 1999 se han aportado fondos para habilitar más de 6.600 plazas de alojamiento. Cuando estamos hablando de meses en las cuales las altas del Régimen Especial Agrario en la Comunidad superan las 13.000, parece evidente que, aunque se ha avanzado mucho, queda camino por recorrer.
Por todo ello, creemos prioritario averiguar el déficit de alojamientos existente para la campaña agrícola, el origen de ese déficit (pequeños agricultores, medianos o grandes empresas) y las zonas donde se detecta. Una vez identificado el número, su ubicación y el perfil, se podrán elaborar políticas dedicadas a cubrir el 100% de las plazas.
Para descubrir la cantidad de plazas de alojamiento que serían necesarias, hay que realizar un mapa donde se crucen estos dos tipos de datos: censo de alojamientos disponibles y mano de obra contratada en labores relacionadas con la época de temporada agrícola. Este mapa debería estar sectorializado por comarcas, que es la división territorial que habitualmente se utiliza para intervenir en la campaña. No es una tarea sencilla porque hay agricultores que disponen de pequeños inmuebles o cocheras, propias o alquiladas, que no han solicitado subvenciones y, por lo tanto, no figuran en ningún censo. También hay que discernir los trabajadores que residen en la zona o que se alojan en otro tipo de inmuebles alquilados por ellos mismos.
Paralelo al estudio cuantitativo, también se debería realizar un estudio cualitativo de plazas de alojamiento habilitadas en función de su titularidad (cooperativa, ayuntamiento, empresas, pequeños agricultores...) y la calidad de las mismas. Hay que poder evaluar qué resultados han obtenido y qué tipo de problemas soportan, de cara a extender las buenas prácticas a otras zonas o marcar pautas de corrección si procede.
También se debe realizar un mapa de infraviviendas y de ubicación de campamentos. En qué comarcas se ubican, qué tipo de infraestructuras utilizan, cuántas personas se alojan, si se han realizado actuaciones (tapiados o desalojos) y si al año siguiente se han repetido...
Finalmente, se debería acompañar un anexo donde se reflejasen las prácticas sobre alojamiento que se desarrollan en otras comunidades autónomas.
Consolidar el trabajo en red durante todo el año como estrategia para la ordenación de las campañas.
La experiencia de todos estos años nos indica que sólo el trabajo coordinado entre las diferentes administraciones, local, comarcal, autonómico y central, los sindicatos agrarios y de trabajadores, las cooperativas y las organizaciones sociales permite avanzar con propuestas novedosas y consolidar las ya existentes.
La creación de las Comarcas se ha convertido en una oportunidad para impulsar mesas sectoriales de este ámbito que trabajen de manera coordinada durante todo el año, con el objeto de evaluar las acciones desarrolladas y proponer nuevas iniciativas singularizadas a las características de cada campaña.
La reciente experiencia de estos dos últimos años, a raíz de la puesta en marcha del "Protocolo de actuación ante situaciones de infravivienda en el ámbito de la Campaña Agrícola", ha permitido desencadenar en diferentes comarcas un trabajo en red que poco a poco se va consolidando, y los frutos obtenidos refuerzan esta metodología de intervención. Los ámbitos en los que se actúa son la ordenación de los flujos de trabajadores, la consolidación de una red de alojamientos, el desmantelamiento de inmuebles susceptibles de ser utilizados como infravivienda por temporeros y el refuerzo de aquellas iniciativas sociales que refuerzan la convivencia y procuran una red de apoyo al temporero sin trabajo.
De cara al futuro deberemos incorporar a esta dinámica a la totalidad de las comarcas con presencia de temporeros. Estas iniciativas necesitan, para que se mantengan en el tiempo, desarrollar proyectos a medio y largo plazo, poseer espacios de intercambio de información y experiencias, y contar con todo el apoyo de los diferentes responsables políticos competentes en el tema de nuestra Comunidad.
Reforzar las medidas sociales.
La crisis económica persiste y pese a las ayudas sociales está aumentando el grado de precariedad de una parte importante de los trabajadores en desempleo.
El sector agrícola se convierte, en estas circunstancias, en un posible yacimiento de empleo. Por ello ya en esta campaña se ha observado un aumento de los trabajadores interesados en incorporarse a tareas agrícolas.
En la presente campaña, y si no cambian las perspectivas, creemos que nos encontraremos en parecidas circunstancias con una importante presencia de mano de obra desocupada demandando trabajo. Ante esta situación, se hace necesario articular las medidas necesarias para que en la campaña agrícola de 2010 exista una tupida red de apoyo que dé respuesta a las necesidades más perentorias de este colectivo.

